SER MAESTRA DE EDUCACIÓN INICIAL: VOCACIÓN QUE SUPERA DISTANCIAS Y DESAFÍOS
En el marco del aniversario de la educación inicial, se resalta la valiosa labor de los docentes que, con vocación y compromiso, forman a las nuevas generaciones en contextos muchas veces adversos. Este es el caso de María Luisa Herrera Soto, docente de la Institución Educativa Inicial “Santísima Trinidad” de Villo Tambochaca, quien dedica su vida a la enseñanza de niños de 3 y 4 años.
“Amo ser maestra. Si volviera a nacer, elegiría nuevamente esta profesión”, expresa con convicción, reflejando el profundo compromiso que tiene con la educación inicial. Su trabajo no solo implica enseñar, sino también brindar afecto, cuidado y acompañamiento en una etapa clave del desarrollo infantil.
Sin embargo, su labor se desarrolla en medio de múltiples desafíos. Las condiciones climatológicas, especialmente en temporada de invierno, dificultan el acceso y permanencia en la institución. A pesar de estas dificultades, la docente resalta que trabajar con niños es una experiencia profundamente satisfactoria. No obstante, reconoce que ser maestra implica grandes sacrificios, como dejar a sus propios hijos para atender y educar a otros, e incluso trasladarse constantemente a diferentes lugares para cumplir con su labor.
Finalmente, hace un llamado a las autoridades, especialmente al Ministerio de Educación, para fortalecer la atención integral en zonas rurales, garantizando mejores condiciones para docentes y estudiantes.
La historia de María Luisa Herrera Soto representa el esfuerzo silencioso de miles de maestras del nivel inicial, quienes, con vocación y entrega, llevan educación incluso a los rincones más alejados del país.
Yanahuanca, 25 de mayo del 2025
Oficina de Imagen Institucional y Relaciones Públicas
